¿Es París una fiesta? (parte I)

mayo 21, 2020

Eran muchas las ganas de conocer París y resolver el misterio de ¿Es París una fiesta? y ¿Existe alguien en este mundo que no desee conocer París? Espero que no, porque no sabe lo que se pierde.
Aclaro que, no vine a Paris con la idea de la ciudad del amor y todo eso, vine en busca del París cultural, el de Hemingway y Amélie Poulain, mi deseo es caminar como Gil Pender, de Medianoche en Paris, y que un auto antiguo me transporte a los años 20 y compartir momentos y algún que otro trago con el grupo selecto, que en ese momento no se sabía selecto, de escritores, pintores y creadores.

Pero mi París queda en 2019, con una superpoblación de turistas y largas colas para entrar a un museo, y paciencia no es mi segundo nombre.
Así que decidí crear mi propio París, respirarlo y disfrutarlo en los detalles.
Empezamos bien, quedándonos en un pequeño apartamento monoambiente en Montmartre, muy cerca de la Iglesia de Sacre Coeur.

¿Es París una fiesta?

Antes de venir a Europa mi buen amigo Dusan me regaló el libro Paris era una fiesta, de Ernest Hemingway, en el que cuenta su vida como escritor en París, una vida con muy poco dinero pero mucho material. Así que marqué los lugares que el escritor frecuentaba, además a Hemingway le vengo siguiendo los pasos desde La Habana, así que ya nos conocemos.
La primera visita fue obviamente a la Iglesia que nos quedaba a pocos minutos, Montmartre es un barrio lleno de arte, que no podés recorrer en un solo día, necesita de varios para poder sentirlo sin abrumarte.

La vista de Sacre Coeur es única en su especie, ver París y saberme ahí, hizo que se me formara un nudo en la garganta de la emoción.
La misma que me llevó a darme un tropezón de aquellos cuando vi por primera vez la Torre Eiffel. Íbamos a eso, caminando derecho hacia ella, pero los árboles de Champs Elysees todavía conservaban el misterio, hasta que apareció y ¡Pum! tropezón que no fue caída, con grito de señora parisina incluida que pensó que me había lastimado. No señora, tranquila, es que mi corazón se topó con el de su ciudad y pasan estas cosas.

Con tanto Hemingway encima, le tuve que hacer el honor de ir a tomar un cafecito al Café de Flore, que él frecuentaba. Claro que no es el mismo que él frecuentaba, porque ahora es el café de Hemingway y Joyce, y tantos otros, que eso trae algunos cambios como un espresso a 4 euros.
Pero me senté y lo tomé.

Un día nos despertamos en Toulouse y las noticias eran terribles, Norte Dame estaba en llamas y se estaba perdiendo todo. Nos miramos y sentimos el dolor de saber que no llegamos, no vamos a poder conocerla.
Estando en París igual nos acercamos, y ya que estábamos en el barrio decidimos ir a la mítica Shakespeare and Company. La librería, dedicada a la literatura anglosajona, fue fundada por George Whitman en 1951, en honor a la primera Shakespeare and Company, fundada por Sylvia Bleach en 1919. Lugar de reunión de muchos escritores, entre ellos… si, Hemingway.
Por la vieja y la nueva Shakespeare & Co. circularon nombres como Joyce, Anaïs Nin, Kate Tempest, Stein, Fitzgerald, Eliot, Cortázar, Henry Miller, entre otros.

I created this bookstore like a man would write a novel, building each room like a chapter, and I like people to open the door the way they open a book, a book that leads into a magic world in their imaginations. 

George Whitman

Como es de esperar en una librería tan conocida y de espacio reducido, hay que tener paciencia para entrar y admirar el lugar. Es difícil, pero posible.

¿Es París una fiesta? Notre Dame

Como mecanismo de defensa anti turista, en mi cabeza sonaba Sydney Bechet con Si tu vois ma mère y en mi mano tenía dos por tres un macarrón, si era de pistacho mejor.
Ahora no estoy comiendo un macarrón, pero si escuchando a Sydney para rememorar, añorar y escribir de Paris con el amor que merece.
No se me hace fácil poner toda la experiencia en una nota, así que prometo que vendrán otras partes con más de la ciudad que nos encandila a todos.

Triana

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