La Ruta del Azulejo en Portugal

septiembre 15, 2020

¿Sabías que el término azulejo proviene del árabe “al-zulaich”, que significa pequeña piedra pulida? ¿Y que este arte llego a la península ibérica en el siglo VII?
En esta nota te cuento más sobre sus orígenes y la ruta del azulejo por Porto y Lisboa.

El comienzo

Históricamente, el azulejo, fue introducido por los árabes a la península ibérica en el siglo VII, que en ese momento se denominaba Al-Ándaluz, ya que pertenecía a los diferentes califatos. Antes los azulejos se parecían más a las baldosas, mosaicos provenientes de una pieza más grande de barro vidriado y además eran de un solo color.

Pero no fue Portugal su primer o mayor destino, de hecho los primeros mosaicos que se colocaron en este país fueron azulejos hispano-moriscos o mudéjar, importados de Sevilla, en el año 1503.
Hasta ese momento, Portugal recibía sus azulejos de España y de Holanda. La compañía Holandesa de las Indias Orientales, exportaba los famosos azulejos de Delft a la alta sociedad política y religiosa del país luso.
No fue hasta mediados del siglo XVI, que aparecieron en Lisboa los primeros talleres, que adoptaron esta tendencia Azul y blanca.

Si ponemos atención, los azulejos de estos colores siempre representan historias bíblicas o de la aristocracia lusa. Es que la demanda era tan grande que los Ceramistas holandeses Willem van der Kloet y Jan van Oort se instalaron en Portugal, para reproducir el estilo de los famosos azulejos de Delft.

Ser pintor de azulejos era de gran importancia. El artista español Gabriel del Barco, que vivía en Portugal a finales del siglo XVII, fue el primero en firmar sus obras y abrió el camino a grandes maestros Pintores como Nicolau de Freitas, Teotónio dos Santos o Valentim de Almeida.

En 1755 Lisboa fue sacudida por un gran terremoto que destruyó la ciudad. Tiempo después, el  Marqués de Pombal fundó la Real Fábrica de Louça do Rato.  Con el fin de industrializar el sector de la cerámica artesanal y utilitaria.

Las técnicas más desarrolladas

En los siglos XVI y XVII se hizo muy popular la técnica de Alicatado, que es básicamente cubrir cualquier cosa con azulejos pequeños cortados con un alicate. Un proceso muy similar al mosaico.
El Al-Ándalus dio comienzo a la técnica de Cuerda Seca a fines del siglo X y fue la técnica por excelencia de los alfareros de Sevilla. Se tomaba el ladrillo de azulejo y se realizaba el diseño haciendo surcos donde iría cada color. Luego se rellenaban con aceite de linaza, manganeso o grasa para evitar que al momento de la cocción los colores de mezclen entre sí.
más tarde esta técnica evolucionó a lo que se conoce como Cuenca o Arista. Se empezaron a hacer moldes de metal y madera que al presionar sobre la arcilla blanda formaban los relieves para separar los colores. Dio paso a la grandes producciones en Sevilla y Portugal.
A mediados del siglo XVI, llega desde Italia, la Mayólica, más conocida como loza. Esta técnica permitió pintar sobre la pieza ya vidriada.
Llega el siglo XIX y con él, la renovación de una técnica de la Edad Media, la Trepa. Consistía en pintar a mano el azulejo pero utilizando plantillas. Ya en el siglo XX fue sustituido por la serigrafía.

Museo Nacional del Azulejo de Lisboa

La colección de este museo es increíble, realmente recomendable para quienes admiran este arte o el arte en general. Porque no solos de azulejos se trata, es la historia de un pueblo, de una región, de personas que encontraron en el azulejo un medio y modo de vida. Es expresión.

El museo cuenta con una colección de 7000 piezas azulejos españoles, holandeses, ingleses, alemanes, belgas y sobre todo, portugueses de estilos árabe, oriental, rococó, barroco, renacentista, modernista, pombalino, neoclásico, romántico, ecléctico, industrial, y moderno.
Los claustros son una verdadera expresión del poder religioso en Portugal, combinando murales de azulejos con piezas de oro.

Link: Museo Nacional del Azulejo

Por las calles de Lisboa

Triana

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